PICNIC JUNTO AL CAMINO // Trance Cero

 

PICNIC JUNTO AL CAMINO // Trance 0: Sintonización

Conexión: Espinoza-Heller-Martinez
Dispositivo: Cristian Espinoza, CrisAriel Martinez
Performance: María Heller
Borde Costero de río de la Plata, Buenos Aires
20.6.2016 Víspera de Solsticio

Memoria
En lo personal, en esta salida de campo entraron en contacto dos asuntos anteriores: primero, el deseo de volver a este lugar que visite dos años antes y nombré “borde de ánimas”. Deseaba volver para realizar una escucha detenida de aquellas ánimas que presentía, y de paso, encontrarme con este espacio de pausa en la ciudad y amplificar cierta melancolía ambiental.
Segundo, deseaba remontar la experiencia de Ruido de Fondo N°2. Quería repasar austeramente los ruidos blancos incompletos, imperfectos y desapegados de las ondas circundantes.
María, por su lado, buscaba poner en marcha una investigación de su propio cuerpo como campo abierto para la captación de ondas electromagnéticas. Acordamos entonces que se integraría la antena y su cuerpo magnetizado cableándolos.
Ella, filiando con la Small Dance de Steve Paxton, situó su cuerpo erguido girando sobre su eje en 120 grados conectada a la antena mayor desde un casco que ensambló Cris Martínez, que se hizo cargo de la técnica.
El cuerpo de María giró lentamente en estado de observación ajustando y acomodando la señal mecánica modificando el dial y sintonizando las frecuencias. Por medio de la prótesis ensamblada en su cabeza, María orientó su propiocepción hacia el nivel de la magnetocepción.
Sabemos que en nuestros cuerpos se encuentra la proteína cryptochrome, pero solo algún número acotado de mamíferos la activa funcionalmente como radar o sentido magnetoceptivo. Fantaseamos con la posibilidad de traer a la actividad consciente esta cualidad material y sentir las EMF. En ese momento todo era pura intuición.

Trance cero
La actividad fue al fin la primera incursión en un campo brumoso que solo aparecía como pistas en el Sueño del Stalker. A través del estado de trance de María encontré en mi propia búsqueda una pista del tema que me rondaba, y este tema era precisamente el trance.
El trance se apareció aquí como la actitud consciente y la actividad artística que hasta este momento no podía ver con claridad: ¿Quizás el trance deba ser planteado como práctica artística disciplinar?
Este trance fundacional, remitió a la observación del propio cuerpo desde la posición de participe de EMF. El cuerpo es aquí un eje erguido que se ajusta y acomoda en una esfera de ondas.

Posteriormente, al visitar otros trances distintos, he aventurado pensar que este caso es un trance para ponerse en contacto con el mundo. La atención de la conciencia se dirige hacia la conexión invisible – pero aural- de los cuerpos atravesados por el éter electromagnético y su mutua inter-ferencia. En este caso los cuerpos son nubes ionizadas que se sintonizan y desintonizan en un continuo.
Los pocos minutos de trance observante de la relación entre el propio cuerpo como campo magnético, y los impactos circundantes dan pistas de una ecología secreta en que María escoge modular, –no desde los paquetes de datos de las emisiones radiofónicas- sino desde la rugosidad del ruido, la frecuencia que mejor la acoge y se ajusta en esa relación, sintonizando un tipo de EMF que poco o nada tiene que ver con la funcionalidad propuesta por las radiocomunicaciones.
Es mejor pensar cada frecuencia como un colchón donde se acomoda el cuerpo, y en su caso, ella elige con un cálculo circunspecto –trance- el “lugar” (campo) electromagnético que le copertenece.

NOTAS:
1. Sobre magnetocepción me ha enviado información la artista Elisa Balmaceda refiriéndome al grupo artístico MAGNETOCEPTIA: https://magnetoceptia.wordpress.com
2. Sobre la proteína cryptochrome (CRY1 y CRY2) las investigaciones actuales han observado que en el caso de los cuerpos humanos, está ligada a la regulación metabólica de los ritmos circadianos a modo de un timer; mientras que en pájaros funciona como la brújula magnética que orienta las migraciones en conexión con el campo magnético de la tierra.
3. Esta experiencia es llamada trance cero, porque a partir de aquí comenzó en mi práctica una revisión de los trances como fenómeno estético y espiritual no solo en adelante, sino retrospectivamente obligándome a revisitar material pasado por alto y que publicaré en los siguientes post.  También fue la acción inaugural del ciclo PICNIC JUNTO AL CAMINO que tuvo la forma de un encuentro en el equinoxio siguiente.

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